“La causa de la causa, es causa de lo causado”
Con mucho detenimiento, hemos seguido las noticias en medios impresos sobre el ejercicio que los jóvenes priístas están haciendo, al unirse para conseguir un criterio unificado que pueda darle paso a una plataforma de gobierno. En sí, el ejercicio es bueno. A final de cuentas, el PRI sigue siendo el partido mayoritario en Oaxaca, y es el resultado de la composición de jóvenes en ese partido. Sin embargo, no se entiende la razón por la cual se desvirtúe el ejercicio para hacerlo encasillarse como plataforma de uno o de varios integrantes de ese grupo de reflexión.
En el entendido de que esta elección representará para todas las fuerzas políticas del Estado una oportunidad para desarrollar sus mejores estrategias, en el PRI debe existir un significado mas especial: ahora necesitan a los jóvenes para conseguir el triunfo en las urnas, y evitar ser desplazados hacia la oposición, que en Oaxaca significaría anular al PRI con todo y sus actores. No existe registro en elecciones pasadas de la importancia que hoy tiene convencer a los jóvenes no solamente a votar; de un lado están quienes insisten en motivarlos a lograr, con su sufragio, el cambio que Oaxaca requiere para democratizarse; por otro lado, el histórico supuesto priìsta de mantener el gobierno del Estado para sí, como garantía de sus triunfos venideros (incluyendo el 2012), y aumentar la calidad y nivel de vida para “todos” los Oaxaqueños.
De una u otra forma, tendremos muchos escenarios en donde los jóvenes serán escuchados. Con toda seguridad, el planteamiento que se ponga sobre cualquier mesa será debatido y se le encontrara alguna alternativa para solucionar el conflicto concreto; para este sector el lograrlo sería un gran avance. Más aún cuando hoy observamos muchos peligros políticos y sociales, capaces de configurar algo similar a lo que en 2006 se vivió en nuestra ciudad. No debemos estancarnos en el año electoral, debemos impulsar más acuerdos y líneas de acción que nos permitan dar pasos seguros hacia la verdadera explosión de las capacidades y facultades juveniles.
En las reflexiones de la semana anterior, mencionaba que era muy importante que nosotros en primer lugar, con nuestro trabajo, con preparación, fuéramos los que exigiéramos espacios dignos de participación. Si algún partido político o candidato, se acerca a la juventud, y consigue darles a los jóvenes esos espacios, haciendo un compromiso durante el tiempo de su gestión, no tengo la menor duda: ese partido político o candidato ganarán las elecciones a gobernador. Para que un candidato lo haga, su plataforma de campaña, es más su equipo de campaña, y aun más concreto, su equipo de campaña juvenil que hace las propuestas para jóvenes, deben saberlo, deben estar en la misma sintonía.
Lamentablemente en el PRI, ni en ningún otro partido, existe algún joven que pueda decir que ha logrado un trabajo para jóvenes; no existe quien recorra las agencias, las colonias, los distritos, escuchando las necesidades de aquellos jóvenes menos afortunados. No se puede aspirar al triunfo ignorando a un sector que representa una gran esperanza para el desarrollo de Oaxaca; si lo queremos ver en términos políticos, no puede existir el futuro de ningún partido político, de ninguno, si no se acerca a los jóvenes. Paralelo a esto, una situación curiosa esta en el ambiente: nunca antes habíamos tenido muchas organizaciones juveniles. Es decir, la participación está, existe y es tangible; lo que no hay son los espacios y los canales de interlocución, no hay precandidato, de ningún color, (salvo una honrosa excepción), que abra su oído y de tiempo a los jóvenes para detallarles como vemos Oaxaca, que pensamos del futuro, que proponemos para avanzar, que puede ser eliminado de la mentalidad que tanto nos atrasa, etc. Probablemente, piensen que sería un tiempo perdido para su agenda.
Por esa razón, y más en el PRI donde hay mucho tiempo de experiencia en el manejo de redes juveniles, debemos entender que ya no es posible el ignorarnos. Ejercicios donde se le rinde culto a alguien por ostentar o haber ostentado en una posición política deben ser desterrados; precandidato o candidato que aspire a ganar, debe saber que no hay campaña sin jóvenes, no hay victoria sin jóvenes. Y nosotros los jóvenes, conforme a nuestra preparación, debemos saber que no solamente como suplentes eternos del mundo político y social se puede jugar, hay que alzar la mano y pedir la voz.
En el PRI, por ser hasta hoy el único partido político que cuenta abiertamente con un sector juvenil reconocido política y socialmente, se nota más cuáles son las grandes acciones que durante años han evitado nuestra superación; si elimináramos las envidias, y en lugar de eso como sector nos apoyáramos; si hiciéramos a un lado los rencores y le damos paso a un verdadero proyecto de unidad; si nos olvidamos de los individualismos y conseguimos abrirle paso al trabajo en equipo; si ignoramos el hecho de tratar de detener con insidias y mentiras a aquel que avanza, entonces se podría hablar de una situación inmejorable para la juventud, nos estaríamos acercando al progreso y el desarrollo de Oaxaca.
No debe existir fundamento alguno que nos impida lograrlo, aquel joven que no entienda de una vez, que la hora llegó, que Oaxaca nos necesita, simplemente debe hacerse a un lado, darle paso a aquellos que si lo entiende, y que sí están trabajando; al final de cuentas, la causa de la causa, es causa de lo causado.