Jóvenes en cifras
De acuerdo a nuestro estudio, el cual se refiere a jóvenes entre los 15 y 29 años de edad, podemos clasificar a esta población en tres distintos segmentos: Joven adolescente (15 a 19 años), Joven en desarrollo (20 a 24 años), y Joven en madurez (25 a 29 años).
El joven adolescente
Suele pasar por cambios fisiológicos, propios de su etapa como son: Desarrollo hormonal, alteraciones en su estado emocional expuestas a configuraciones naturales, culturales, religiosas, políticas, familiares y sociales. En esta etapa surgen importantes cuestionamientos sobre el funcionamiento de la sociedad, crisis de valores, entre los principales. Coincide generalmente en la conclusión de sus estudios técnicos o de bachillerato que le preparan a la adultez, y al adquirir la mayoría de edad, el adolescente joven se enfrenta a diversas alternativas de elección, siendo las más destacables, el ejercicio de sus derechos políticos, o la elección profesional.
El joven en desarrollo
Pasa por un proceso de aprender a relacionarse con su entorno social, a conocer gente nueva, a formar parte de nuevos grupos sociales, a entender de diferente forma a la sociedad; pasa también por inestabilidad emocional con su pareja, padres y amigos, busca encontrar nuevos líderes y figuras, y a construir un proyecto de vida. Todo ello, en ambientes diversos como son, una educación especializada, la integración a la vida laboral, o ambas en muchos casos.
El joven en madurez
Busca nuevas y mejores oportunidades de crecimiento, busca mayor estabilidad emocional, busca una mejor inserción laboral, consolidar su proyecto de vida, esto aunque el joven no cobre plena conciencia que sus deseos con frecuencia superan las oportunidades que recibe, y como coloquialmente se dice, “quiere comerse el mundo”. En esta etapa es en la que debe canalizar todo ese entusiasmo desbordado en energía positiva para construir su futuro, colaborar al crecimiento de su círculo cercano y al desarrollo de su comunidad.
Cada una de las etapas mencionadas merece especial atención, es fundamental que los adolescentes continúen con su educación. Como se verá más adelante, es en la etapa adolescente cuando los jóvenes suelen abandonar la escuela para integrarse a la fuerza laboral, realizar trabajos domésticos, o las propias tareas de una madre adolescente.
El joven en desarrollo con frecuencia requiere orientación vocacional, si es que antes no la ha tenido, y requiere también un estrecho seguimiento en su toma de decisiones, pues es también en esta etapa donde el joven busca su lugar como adulto y con frecuencia puede equivocarse. Finalmente, el joven en madurez requiere ampliar la visión de su realidad, busca con frecuencia encontrar oportunidades que le den certidumbre de su futuro, está dispuesto a migrar para conseguir un mejor trabajo, incluso para apoyar con recursos a su familia.
Estos jóvenes necesitan encontrar oportunidades de desarrollo, en lo local, o alternativamente, requieren de los incentivos adecuados para generar proyectos productivos.
De acuerdo con el II Conteo de Población y Vivienda, el estado de Oaxaca registró en el año 2005, 3.5 millones de habitantes, siendo el 52.2% de su población mujeres por 47.8% de hombres. La esperanza de vida actual al nacer Oaxaca es de 74.3 años en promedio (76.6 años para las mujer Oaxaqueña por 71.9 años para los hombres).
Poco más de la tercera parte de la población son niños menores de 15 años (34.1%); los jóvenes (15 a 29 años) representan 25.4% de la población de Oaxaca, los adultos de 30 a 59 años equivalen al 29.4%; y la proporción de adultos mayores (60 años y más años), representa el 9.7%.
En el segmento de jóvenes, entre 15 y 29 años de edad, la edad mediana de la población joven en la Ciudad de Oaxaca es de 22 años en promedio (23 años para mujeres y 21 para hombres).
El núcleo de jóvenes que va de 15 a 29 años, es el que mayor crecimiento demográfico ha tenido en la Ciudad de Oaxaca, como resultado de los altos niveles de fecundidad que se mantuvieron durante las décadas de los ochentas y noventas.
La tasa global de fecundidad (TGF) para Oaxaca, señala que el promedio de hijos nacidos vivos de la mujer oaxaqueña ente 15 y 49 años, es de 2.2 hijos nacidos vivos por mujer, tasa que ha disminuido de forma constante a lo largo de la última década.
Dada esta situación, resulta importante para el desarrollo de los jóvenes fortalecer la preparación educativa, especialmente para brindar protección a las mujeres, siendo la condición de género mayoría en número para las mujeres, en combinación con debilidad o inferioridad económica, lo cual tiene fuertes implicaciones en cuanto a la autosuficiencia de la mujer y del hogar.
Si te interesa saber más, descarga el PDF adjunto, que contiene el diagnóstico completo.