Para que tus planes puedan convertirse en un plan de negocios es necesario definir y redimensionar tu proyecto con la realidad.
Ideas como establecer un hotel en la luna o vender comida que no engorde, son ideas innovadoras que seguramente tendrían gran éxito en el mercado, sin embargo los conocimientos científicos y tecnológicos actuales no permiten que se lleven a cabo.
Una idea innovadora que puede aplicarse en algún producto o servicio se conoce como Oportunidad de negocio y puede considerarse como la filosofía detrás de cualquier producto.
Encontrar una idea
¿De qué forma puedes dar con la idea que necesitas?
No existe una fórmula infalible para lograrlo, aunque si existen ciertos pasos que pueden ayudarte.
1.- No corres ningún riesgo al pensar, trata de generar una lista de todos los posibles productos que se te vengan en mente, (ejercicios como las lluvias de ideas pueden funcionarte).
En esta fase trabajar en equipo es bastante enriquecedor porque permite que las ideas que se generen contemplen varios enfoques.
2.-Al tener tu lista clasifica las ideas en varias categorías, mientras más detallada sea tu clasificación el proceso de discriminación será más sencillo.
En ocasiones ideas que parecían no tener relación, al combinarlas pueden crear productos exitosos.
Ejemplo: Si dentro de tus ideas se encuentra fabricar ropa y en otra categoría vender alimentos, al agruparlas se te puede ocurrir productos como “Ropa Interior Comestible o una Boutique Restaurante”.
Evalúa los resultados de la clasificación y trata de generar una lista más pequeña de posibles productos.
3.-Evaluar la viabilidad de los posibles productos es lo que permite que una idea se convierta en una oportunidad, para esto es necesario generar una serie de cuestionamientos e investigaciones.
¿El producto cubre una necesidad? ¿Lo que ofrezco se puede sustituir con otro producto? ¿Es fácil que la competencia adopte mi innovación? ¿La tecnología permite su elaboración? ¿Quién comprará mi producto?...
Procura que las preguntas aborden los siguientes aspectos; económico (costos, precio, ganancias), tecnológico (material, producción), social (posibles compradores, repercusiones, competencia), político (leyes, permisos), ambiental (contaminación, materias primas).
4.-Trata de compartir tu idea con el mayor número de personas posibles, ya que ellos pueden ver cosas que a ti se te han pasado por alto. Además que en este proceso puedes ir enriqueciendo tu producto.
5.- Por último recuerda que tener una oportunidad no significa ningún compromiso por lo tanto:
- No apresures su implementación
- No permitas que el exceso de confianza impide analizar cuidadosamente la elección del negocio.
- No temas enterarte de los aspectos negativos; es mucho mejor conocerlos y enfrentarlos desde el principio.
- Un proyecto productivo requiere de mucho esfuerzo y dedicación, por lo que debes considerar que tu idea sea rentable y que puedas vivir de ella.
- No tengas miedo de empezar de cero, regresar no es siempre un retroceso sino una reorganización.
“La elección del negocio equivocado es el error más frecuente de los nuevos empresarios”.
ligas