La cumbre, ¿será un éxito o un fracaso? ¿Se irán los jefes de gobierno y Estado con un documento satisfactorio bajo el brazo?
Ésta es la pregunta que no sólo se están haciendo todos los que tienen los ojos puestos en estas dos últimas semanas en Copenhague sino también aquellos que desde hace años esperan que la comunidad internacional ofrezca finalmente una respuesta al problema.
Y el temor, es que si no se llega a un acuerdo este año, a pesar de la gigantesca e intensa actividad diplomática, ¿por qué deberíamos esperar que puedan hacerlo el año que viene?.
Si todo falla, el próximo acuerdo ya tiene -al menos- sede: la idea es trasladar las conversaciones a México el próximo diciembre.